Economía y negocios, Educación, General

División del trabajo por género

igualdad trabajo

A partir de mediados del siglo XX aumentó el número de mujeres trabajadoras en España. Este hecho hace cada vez más obvia la división sexual del trabajo ya existente, incluida la distinción entre actividades que socialmente se espera que realicen las mujeres y aquellas que se espera que realicen los hombres.

De esta manera, a mujeres y hombres históricamente se les han asignado espacios diferentes según el género, siendo las mujeres las principales responsables de actividades del ámbito doméstico consideradas reproductivas y de cuidado, y los hombres responsables del trabajo considerado productivo.

Esta división del trabajo por género y la falta de distribución del trabajo doméstico hacen que en muchos casos las mujeres tengan que elegir entre el trabajo remunerado y la familia. También es frecuente la cobertura simultánea de ambas áreas (la llamada “doble jornada”), combinada en ocasiones con algunos de los trabajos que realizan las mujeres relacionados con los servicios comunitarios: AMPAS, asociaciones, juntas vecinales, etc.

Debido a la división sexual del trabajo y la separación de espacios productivos y reproductivos, en el siglo XX surgieron los conceptos de población activa e inactiva. De esta forma, se entiende por población activa a aquellas en edad de trabajar que están empleadas (ocupadas) o buscando activamente trabajo (desempleados), del mismo modo que se entiende por población inactiva a las que están en edad de trabajar (desempleadas). edad laboral. No hay empleos remunerados ni personas que busquen trabajo activamente.

Por su parte, la desigualdad de género también tiene un impacto en las condiciones laborales de las mujeres ocupadas, entre ellas:

Una mayor segregación vertical hace que sea más difícil cubrir puestos de responsabilidad.

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